Homo Homini Lupus

Publicado el

Llevo un rato soplando la menta poleo que pedí hace cosa de una hora, y que espero poder beber antes de que cierre el bar a las 00:00 de la noche: si existiese el infierno de las menta poleo, esta sería sin duda el puto Lucifer.

Convertido en Fuelle Man, miro de reojo a la persona que está sentada en la barra a escasos tres metros de mí. Está leyendo El perfume, de Patrick Süskind, y no lleva más de veinte páginas. Yo en cambio, sigo enfrentado a mi destino, que es soplar esta volcánica infusión hasta el fin de mis días.

Para evitar desmayarme por culpa de una hiperventilación provocada a conciencia, le pido a Joaquín, mi colega camarero, un vaso de plástico donde poder llevarme la menta poleo. “Mejor me la tomo pasado mañana ricamente tumbado en el sofá de casa”, le siseo como una serpiente, afectado como estoy aún de tantos bufidos.

Mientras busca ese vaso, arranco una hoja de la libreta que siempre me acompaña y escribo una pequeña nota. Mientras tanto, el bueno de Joaquín, intercambia la menta en los vasos y vuelve a la cocina a preparar un bocadillo de tortilla que le acaba de pedir un cliente, que a tenor de su pésima vocalización, podría ser el mismísimo Chewbacca de Star Wars:

―¡Joaaaquínnn, ponemún bucataaa hombrediesa totilllaaapppaaappaas!

Antes de irme, me acerco a la persona que está leyendo El perfume, y le pregunto amablemente si podría darle esta nota al camarero, pero que por favor se lo pido, no lea. Le insisto: “Es importante que sólo la lea él”. Me mira intrigado, y amaso en sus pupilas diez eternos segundos antes de volverle a repetir: “Nadie más que él”.

Le agradezco el favor y salgo del bar sin despedirme de nadie.

La nota ponía textualmente:

“AL FINAL DEL LIBRO, EL PROTAGONISTA, GRENOUILLE, ES DESPEDAZADO SALVAJEMENTE EN LA PLAZA MAYOR DEL PUEBLO A MANOS DE UNA ENAJENADA MULTITUD SUCUMBIDA OLFATIVAMENTE A TAN PERVERSO DON.

Le dije que sólo la leyese el camarero”.

Creo que dejaré pasar un mes como mínimo antes de volver al bar de Joaquín.

 

Por David González Fernández

Fotografía de Javier Castaño

 

Si te gustó este relato, entra al blog de Zoque y accede al contenido de nuestra revista literaria online, o suscríbete y comienza a recibir todas nuestras ediciones impresas en casa.

Déjanos tu comentario

Etiquetas:, , , , , , , , ,

© Revista Zoque - Todos los derechos reservados - Diseño y desarrollo Ocioon - Marketing digital - Eventos Turísticos & Ocio